miércoles, 30 de noviembre de 2011

Complejo de Edipo no resuelto

Para Freud, el complejo de Edipo mal resuelto durante el desarrollo del niño, sería el principio de la inmensa mayoría de los trastornos psíquicos de los hombres.

El defecto de una figura paterna puede hacer que el niño se identifique con su madre y, por lo tanto, en algunos casos puede conllevar que se sienta atraído por personas de su mismo sexo.

Algunos jóvenes con más de 30 años siguen sufriendo el complejo de Edipo. Hay incluso quienes llegan a ser adultos mayores sin resolver esa etapa en su vida.
 
El proceso edípico, cuando se sigue padeciendo a la edad de 18, 30 o más años, es consecuencia de necesidades emocionales no resueltas satisfactoriamente en la infancia o en la adolescencia.

De acuerdo con las etapas de desarrollo de la personalidad, un niño siente la necesidad de enamorarse profundamente de la más linda que, desde su visión, es su mamá. Esto origina un sentimiento de ambivalencia en el infante, porque si se enamora de la mamá está compitiendo con el papá. El representante de la figura paterna se vuelve su enemigo y eso le puede ocasionar miedo y otros conflictos.

La mayoría de los niños sufren este trastorno cuando tienen de dos a tres años, pero aquellos que lo prolongan suelen tener madres dominantes con hijos que nunca alcanzan la suficiente independencia que les permita valerse por sí mismos en diversos ámbitos de la vida en sociedad. Son incapaces por ejemplo de mantener un empleo o sobrevivir económicamente. A veces no logran establecer una relación de pareja, dependen y subliman en extremo la amistad, su primer y último recurso. Aunque a veces cuenten con menos amigos de los que creen. 

El papel de las madres
Desde luego que el problema no es sólo de quien sufre el trastorno, la mayoría de los trastornos mentales tienen que ver con madres excesivamente protectoras y padres prácticamente anulados por una madre posesiva.
Las madres de hijos con complejo de Edipo suelen ser castrantes, es decir, de manera inconsciente anulan la autoridad del padre y ejercen una influencia co-dependiente sobre sus hijos. Suelen ser contemplativas, generosas, dadivosas, amables, serviciales, con espíritu de sacrificio, en resúmen, son las madres que viven por y para los hijos; generando lazos afectivos ( cordón umbilical ) muy dificiles de cortar, de manera que el desarrollo psicoemocional de los mismos se retrasa porque se produce una fijación del amor y del deseo hacia la madre, provocando un rechazo inconsciente hacia todo hombre o mujer del mundo exterior. 
Madres castrantes que anulan a su pareja y se adueñan de sus hijos, haciendo de los mismos, su forma de vida. Este tipo de madres, son las que una vez que los hijos están en tratamiento y mejoran, son ellas mismas quienes los retiran de la terapia para que no las abandonen. 
¿Cómo reconozco a una persona con complejo de Edipo?
Hay muchos síntomas que experimente alguien con complejo de Edipo, los más obvios son la exagerada cercanía a la madre. Suelen tener una relación demasiado estrecha, se ven diario o por lo menos hablan po teléfono todos los días. Admiran desmesuradamente a sus madres, las respetan y las ponen como su prioridad ante todos, incluso ante sus novias o esposas. 
Por otro lado, para el psicoanálisis, un complejo de Edipo no superado adecuadamente provoca que los deseos inconscientes de relación sexual con la madre, volvieran a ser revividos cada vez que el individuo experimente excitación sexual, provocando la impotencia como un mecanismo de defensa del yo, frente al complejo de culpa.
El complejo de Edipo no superado, también construirá relaciones de pareja fallidas. Va de una pareja a otra, entablando una cadena de relaciones, aunque sin encontrar a una persona con quien sentirse pleno y a quien entregarse pues siempre estará su madre primero y porque es incapaz de unir la sexualidad con el amor y la ternura. Le es imposible ser amante y cónyuge al mismo tiempo.
Solución del Conflicto
El primer paso para lograr superarlo es que la persona reconozca y tome conciencia de que tiene un problema. Acudir a un psicólogo o sicoterapeuta para resolver este conflicto sustituyendo la investidura de objeto por la identificación, se introyecta a la autoridad del padre y se forma el núcleo del Superyó, que severamente prohíbe el incesto y el retorno de las investiduras de objeto. Las aspiraciones libidinales son desexualizadas y sublimadas por una parte, e inhibidas en sus metas y mudadas en mociones tiernas, por otra parte. Con esto se da inicio al periodo de latencia. En rigor, el complejo de Edipo no es objeto de la represión, sino que más bien opera una cancelación y destrucción del complejo.


ReferenciasBodner, G. Grimalt, A.(1996) La situación edípica y sus desafíos. Anuario Ibérico de Psicoanálisis, IV.
Faimberg, H.(1993) Le mythe d’Oedipe revisité. Transmission de la vie psychique entre générations. Dunod, París
Freud, S. (1892-99) Fragmentos de la correspondencia con Fliess. Cartas Nos. 69, 70 y 71.
- (1905) Tres ensayos sobre una teoría sexual.
- (1908) Teorías sexuales infantiles.
- (1909) Análisis de la fobia de un niño de cinco años (Juanito).
- (1910) Sobre un tipo particular de elección de objeto en el hombre.
- (1912) Tótem y tabú.
- (1917) Sobre las transposiciones de los instintos y especialmente del
erotismo anal.
- (1923) La organización genital infantil.
- (1923) El yo y el ello.
- (1924) El final del complejo de Edipo.
- (1925) Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica entre los sexos.
- (1926) Inhibición, síntoma y angustia.
- (1931) Sobre la sexualidad femenina.
- (1933) Nuevas conferencias de introducción al psicoaná_lisis: la feminidad.

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